domingo, marzo 13, 2016

Being aware



Estar conscientes de la sombra, no es tarea fácil. Qué significa estar conscientes y qué la sombra. Estar conscientes es tan sólo saberlo y no olvidarnos de ello. Y la sombra quizás es un poco más complicado. A diferencia de lo que se cree que la sombra es "lo malo", "lo oscuro", "lo oculto", para mí la sombra es simplemente esa parte de nosotros que desconocemos, que ignoramos, que de alguna manera perdimos conexión, y es una información vital para nuestros caminos. Esta información a veces se presenta en las relaciones. Va, casi siempre. Los vínculos nos llaman a integrar eso que hemos dejado de lado, eso de lo cual renegamos, rechazamos e incluso sufrimos en silencio. Integrar virtudes e integrar eso que llamamos defectos, miedos o fragilidades.

El enamoramiento, calculo que invita a entrar en el mundo del otro con la capacidad de sortear aquello que aún no puedo ver de mi misma/o. Por alguna misteriosa razón hemos decidido de antemano que nos queremos "querer" un poquito más. Hemos tomado la decisión de amarnos a nosotros mismos a través de la mirada del otro. Un otro que nos diga cuánto valemos, qué brillantes somos y que especiales parecemos frente al mundo. Bravo. Es el primer paso para acercarnos a nuestra sombra y nuestro amor propio. Una vez que estamos "a gusto", de a poco dejamos entreveer nuestras heridas, o no. Depende la capacidad de entrega, de confianza y de ganas de integrar estas "partes" oscuras que tanto tememos. Cuanto más uno tiene ganas de sanarse, más profunda la entrega. Pero claro, corremos el riesgo de que una vez que decidimos saltar al vacío no estén los brazos de nuestro amado esperando a por nosotros. Grave desilusión. Pero es el riesgo que tomamos los que queremos saltar. Los que queremos seguir conociendo eso que somos. De alguna u otra manera estamos transitando el camino que deseamos y buscamos. Encontrarse con la sombra puede tener el sabor de una sorpresa, una desilusión donde había espectativa, un dolor donde suponía haber felicidad garantizada. El otro nos trae información, antes de juzgarla, hay que degustarla, digerirla, y observar qué nos provoca, porqué nos provoca y porqué nosotros autorizamos a esa energía que nos provoque algo. 
Sospecho que a veces le damos poder a ciertas situaciones, personas, escenas, palabras o actos con tal de evitar descender a los recónditos suburbios de nuestro ser oculto. Pero todo tiene un tiempo de cocción y los ciclos y experiencias aunque se repitan van iluminando el inconsciente abandonado. 

Vamos ascendiendo en una espiral, pero ascendiendo al fin. Y en cada ciclo se nos va aligerando el equipaje. A toda la humanidad. Con más o menos consciencia, que se traduce en "con más o menos dolor", a cada uno de transitarlo según su modus operan di.
 
A veces despegarse un poco del suelo y mirar las situaciones desde arriba nos permite abarcar un todo un poco más congruente, mirar el viaje que transitamos sin tanto juzgarnos.
Entonces, aparecen las ganas de elevarse, y contemplar todo desde otra perspectiva. Mirarnos a nosotros mismos en el mar cual un fueguito, como dide Galeano.  Y pasamos a ser una vida entre tantas otras, intentando entender esto de la sombra, esto de vivir y ser, esto de amar y no desdibujarse en el intento. Esto de ser felices. Quizás cuando dejemos de buscar la felicidad, entonces seremos lo que somos en este instante, ahora, con nuestro equipaje a cuestas, nuestros ovillos desobillados y nuestras sombras jugando a las escondidas. 


 -higher perspective-
 


C.

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