jueves, enero 09, 2025

Pintar es un juego serio

 « Me gustan los colores que se funden entre mis manos, como si la vida se derritiera en pequeños ríos de pigmento. Me dejo llevar por líneas que nunca se dibujan del todo, por pautas que se quiebran antes de formarse, por texturas que no esperan ser descubiertas, sino que simplemente se cuelan, sin pedir permiso, en el caos de una idea.

Pintar es un juego serio, de esos que no tienen reglas, donde el azar se disfraza de destino y lo accidental se vuelve inevitable. Me gusta soltar el control, perderme en un rincón del papel donde un trazo inesperado me invita a ser niña otra vez. Me quedo quieta, atrapada en ese instante fugaz, saboreando con vértigo lo atemporal y lo glorioso, como esperando el salto final en la rayuela o salir de mi escondite y picar para todos los compañeros. Y ahí donde todo termina, vuelvo a germinar. »  


Cecilia Reynal / Janvier 2025

miércoles, mayo 06, 2020


Y la Tierra empezó a sacudirse.
Y el temblor fue tan grande que 
sacó del sueño a más de uno.
Y no fue amable, más bien certera y sin merced.
Es hora, no lo sientes?
Es hora, prepárate.
Prepárate para desnudarte de creencias
para abrir lentamente los ojos y percibir con el corazón.
No sabes cómo hacerlo?
Pues bien, no hay nada que hacer.
Tan sólo SER. Así, de pies a cabeza.
Anímate.
Despólvate las alas, todos estamos aprendiendo a volar.
Confía. 
nunca te fallé.
Tan sólo buscabas allí donde no estaba la verdad.
estás aprendiendo a ver, al principio duelen los ojos.
Duele la luz, lastima el sol.
Deja que tu piel te acompañe y abrace tu alma.
Deja que el cielo sea tu casa 
Deja que el verde llene el vacío.
Es momento de salir a escena.
Es momento que todos nuestros corazones 
conversen, rían, festejen.

Que tejan un nuevo latido
un nuevo mundo.
Anímate,

qué esperas?

domingo, mayo 29, 2016

Jugar

Solemos evitar sentir nuestra realidad.
Ah si?  (shhh! casi siempre, es un secreto)

Solemos entregarnos a mundos imaginarios, donde somos capitanes de barcos inmensos, atravesando un sin fin de aventuras amables, disfrutamos observar nuestra sonrisa y nuestra convicción de que si alcanzamos todo aquello entonces si seremos felices. Todo esto, lo "pensamos" acostados en nuestro sofá, al final de un día que no tuvo tanto sabor como hubiésemos querido, pero bueno, tal vez mañana si lo tenga y entonces....y entonces otra vez nos descubrimos en este juego de "evitarnos". Sin darnos cuenta hace rato que somos dos, "el que piensa" y "el que vive lo que pensamos". Pero ninguno de ellos somos nosotros mismos! Para cuándo dejar esta dualidad que no nos lleva a ningún lado y menos a disfrutar el momento en el que estamos?
Disfrutar el momentooooooooooooo. (léase como una constancia, el momento-instante que es el único momento presente) no estoy hablando de, soy feliz porque me contestó el whatsapp, o porque conseguí trabajo o porque algo pasó en el pasado que me hace feliz ahora. No es muy contradictorio? Entonces qué estamos haciendo? vamos al pasado a buscar eso que nos "hizo" felices para perpetuarlo en el presente , pero sin darme cuenta evito "vivir" mi presente, se entiende? No importa. Les cuento algo mejor.

He evitado a lo largo de mi vida mi soledad, porque yo "creía", que era muy desolada, muy triste y aburrida por decir alguna cualidad. Me había consolidado a la idea que ser exclusiva a un otro me salvaría de sentirme en soledad. Pero ella no quiso evitarme y me invitó otra vez a transitarla. OK, dije, acepto, me entrego al vacío.
Y pasa el tiempo y aun sigo esperando "sentir" ese vacío. Qué vacío si la soledad está "llena" de instantes?
La soledad es una señora baldeando la vereda, un chico que bebe agua de una fuente luego de un paseo en bicicleta, un perro olfateando el trasero de un otro, una mirada fugaz, unos árboles inmensos que nunca había visto, que me paren por la calle y me pidan un cigarrillo en inglés. La soledad me encanta! La soledad está llena! Y a mis 40 años vine a darme cuenta? Sí, a mis 40 años me animé a animarme a enfrentar una de mis tantas creencias que me tenían agazapada en el sótano de mis posibilidades. Salir de mi zona de confort, lo llamo.
Y lo más curioso es que cuanto más en compañía estuve a lo largo de mi vida, más sola me sentí, o mejor dicho no me sentí tan en paz. Quizás porque tenemos tanto miedo de perder esa compañía que nos "protege" de sentirnos "solos", que al final no nos damos cuenta lo "poco" que estamos viviendo, no vaya a ser que si vivimos intensamente perdamos ese"otro". Ahí es cuando me di cuenta que me estaba evitando. A mi propia vida. Qué curioso.
Somos un devenir de experiencias. Quizás me he dado cuenta que animarse a vivir los miedos es tan sólo abrir puertas para continuar experimentándonos, a través de nuevas experiencias. No somos estáticos, por lo tanto puedo saberme una alumna en constante movimiento y en diferentes escuelas.

Es tan fuerte descubrir nuevas formas de ver la vida que se necesita un descanso para poder aprehender todos los sucesos que van apareciendo. Necesité ausentarme del mundo pero no de mí, y eso sí que es interesante. Y mis miedos aparecen (qué curioso) intentando retenerme para volver a aquello que me daba más seguridad. Pero cómo? no estás dibujando? Qué pasó? Se terminó tanta inspiración?
Tranquila.
Estoy respirando estos nuevos aires, y estoy comprendiendo con mi mente finita que para poder crear constantemente debo de olvidarme de misma, debo dejar de ser un sujeto importante al cual le "pasan" cosas. Al cual le ponen likes en Facebook o en Instagram porque "les gusta" lo que dibujo.
Estaría intentando ser. Pero claro, eso no se intenta. Se es o no se es.
Entonces no sólo la soledad fue la protagonista en esta historia. Mi hijo Camilo de 7 años me enseña con esa pureza maravillosa que tienen los niños que para jugar en la vida tenemos que estar presentes, y que para estar presentes debemos de alguna manera olvidar el adulto que somos y para olvidar el adulto que somos debemos olvidarnos de saber quiénes somos. WOW.
Cuando uno juega, no hay un YO jugando. Sino el JUEGO mismo. No hay sujetos. Esto se aplica para un juego con legos, pelotas, mundos invisibles o para la VIDA misma.
Hoy me toca transitar este aprendizaje, y lo agradezco amorosamente y no veo la hora de jugar. Puedo comprender porqué los niños sólo quieren jugar. Qué maestros! Porque de eso se trata vivir. Ahora mi trabajo es encontrar esa niña que dejó de jugar hace rato. Porque hubo un momento que no supo cómo. Y quisiera recuperarla y construir el puente que alguna vez se rompió entre su edad adulta y su infancia. Tal vez mis padres no supieron cómo perpetuar el juego, porque a ellos tampoco les enseñaron. No importa. Importa que no quiero que mi hijo se olvide de jugar. Nunca. Esa es mi tarea que mágicamente es la respuesta a mis propios acertijos. (claramente cuando uno se formula una pregunta es porque la respuesta no está lejos).
Y al final me pregunto, y para qué escribo? Es que no lo sé. No tengo la más mínima idea. Tal vez es mi forma adulta de jugar, enterarme de las cosas a través de lo que me cuento, para mañana o incluso hoy siquiera olvidarlas.
(Sólo sé que cada vez menos sé. Me lo sopló Sócrates, él si que sabe)


;)

C.




viernes, marzo 25, 2016

Porque te dan ganas de escribir nomás.
Porque es tan espeso el silencio que parece que alguien te susurrara al oído estrofas que no terminan nunca. Pero terminan cuando empezás a escribir. Y entonces, ese grillo que ahora lo escucho y los perros, qué no sé que les pasa, me distraen o me atraen hacia mundos nos tan lejanos pero conocidos. Una noche más, una segunda noche de esas que no te vas a olvidar nunca. De un verano que se va, de una tormenta arrepentida y una luna que no deja de amenazarnos atiborrada de luz y de eclipses y equinoccios y todo es tanto que no alcanzo a ponerme al día o ponerme certera quizás (el estado de incertidumbre en realidad puede no ser feliz como serlo) Es como un estado intermitente entre el pasado y el futuro. Me quedo en el presente, en mi piel, con todo lo que somos hoy, ella y yo y estamos bien.
Dale, seguí caminando, ya te dije, no mires atrás, valijas a medio hacer para llegar a ningún lugar, para seguir viajando, para hacer y deshacerlas una y otra vez y tal vez cambiar de atuendo, cambiar para darme cuenta que sigo siendo la misma, sólo eso. Que no es poco. Y me gusta. Respirar profundo como si nadie me viera, sin pedir permiso, sin ser registrada. Sin dar explicaciones, ni excusas, ni respuestas. Porque sí. Porque ahora la libertad la respiro entera, y es mía, y porque si antes no lo sabía, ahora lo estoy aprendiendo de a poco. Y qué? soy esto. No está ni mal ni bien. Esos pasos que aún o di, me despiertan curiosidad y euforia. Una página de cualquier color, me da igual si total tengo todos los pigmentos para trazar la realidad que quiera. Un fuego, un vino, más grillos, la luna que me espía de cerca y estrellas muchas...los perros?
En silencio,
como yo.





domingo, marzo 13, 2016

Being aware



Estar conscientes de la sombra, no es tarea fácil. Qué significa estar conscientes y qué la sombra. Estar conscientes es tan sólo saberlo y no olvidarnos de ello. Y la sombra quizás es un poco más complicado. A diferencia de lo que se cree que la sombra es "lo malo", "lo oscuro", "lo oculto", para mí la sombra es simplemente esa parte de nosotros que desconocemos, que ignoramos, que de alguna manera perdimos conexión, y es una información vital para nuestros caminos. Esta información a veces se presenta en las relaciones. Va, casi siempre. Los vínculos nos llaman a integrar eso que hemos dejado de lado, eso de lo cual renegamos, rechazamos e incluso sufrimos en silencio. Integrar virtudes e integrar eso que llamamos defectos, miedos o fragilidades.

El enamoramiento, calculo que invita a entrar en el mundo del otro con la capacidad de sortear aquello que aún no puedo ver de mi misma/o. Por alguna misteriosa razón hemos decidido de antemano que nos queremos "querer" un poquito más. Hemos tomado la decisión de amarnos a nosotros mismos a través de la mirada del otro. Un otro que nos diga cuánto valemos, qué brillantes somos y que especiales parecemos frente al mundo. Bravo. Es el primer paso para acercarnos a nuestra sombra y nuestro amor propio. Una vez que estamos "a gusto", de a poco dejamos entreveer nuestras heridas, o no. Depende la capacidad de entrega, de confianza y de ganas de integrar estas "partes" oscuras que tanto tememos. Cuanto más uno tiene ganas de sanarse, más profunda la entrega. Pero claro, corremos el riesgo de que una vez que decidimos saltar al vacío no estén los brazos de nuestro amado esperando a por nosotros. Grave desilusión. Pero es el riesgo que tomamos los que queremos saltar. Los que queremos seguir conociendo eso que somos. De alguna u otra manera estamos transitando el camino que deseamos y buscamos. Encontrarse con la sombra puede tener el sabor de una sorpresa, una desilusión donde había espectativa, un dolor donde suponía haber felicidad garantizada. El otro nos trae información, antes de juzgarla, hay que degustarla, digerirla, y observar qué nos provoca, porqué nos provoca y porqué nosotros autorizamos a esa energía que nos provoque algo. 
Sospecho que a veces le damos poder a ciertas situaciones, personas, escenas, palabras o actos con tal de evitar descender a los recónditos suburbios de nuestro ser oculto. Pero todo tiene un tiempo de cocción y los ciclos y experiencias aunque se repitan van iluminando el inconsciente abandonado. 

Vamos ascendiendo en una espiral, pero ascendiendo al fin. Y en cada ciclo se nos va aligerando el equipaje. A toda la humanidad. Con más o menos consciencia, que se traduce en "con más o menos dolor", a cada uno de transitarlo según su modus operan di.
 
A veces despegarse un poco del suelo y mirar las situaciones desde arriba nos permite abarcar un todo un poco más congruente, mirar el viaje que transitamos sin tanto juzgarnos.
Entonces, aparecen las ganas de elevarse, y contemplar todo desde otra perspectiva. Mirarnos a nosotros mismos en el mar cual un fueguito, como dide Galeano.  Y pasamos a ser una vida entre tantas otras, intentando entender esto de la sombra, esto de vivir y ser, esto de amar y no desdibujarse en el intento. Esto de ser felices. Quizás cuando dejemos de buscar la felicidad, entonces seremos lo que somos en este instante, ahora, con nuestro equipaje a cuestas, nuestros ovillos desobillados y nuestras sombras jugando a las escondidas. 


 -higher perspective-
 


C.

sábado, marzo 12, 2016

viernes, marzo 04, 2016


¿Te conté de mi nuevo jardín? Me parece que no, vos viste, yo no soy muy ducha para esas cosas, pero ya ves, las vueltas de la vida, hoy me encuentro regando jazmines como vos, a esa hora especial cuando baja el sol, y manguereo por acá y por allá, mientras Camilo me mira y se distrae hasta que llega su hora, y mi hora, para relajarme y tomar una cerveza, o un mate da igual, y miro el jardín y pienso en tu jardín siempre tan lindo tan amable, tan de todo el mundo.
Y acá sigue haciendo calor, y a veces voy a la playa, cuando el sol no está tan fuerte, me pongo el portabebé y salimos con Camilo al mar, que tanto le gusta y a mí me gusta ponerle ese traje de baño mini, y nos metemos en el agua y él se pone tan feliz, esté fría, caliente o congelada, le encanta. Y me acuerdo de vos también, cuando me contabas que en Europa todas las mujeres hacen topless y me río, porque no son top models, son mujeres enormes que no les importa ventilar sus tetas, estén en forma o decaídas, pero orgullosas de broncearlas, y así es Marsella, que no es Saint Tropez, pero me voy amigando, con el mar, las montañas y los jazmines.
Y espero que te traten bien, y que descanses mucho, y ya verás las fotos de Camilo, con su equipo de playa y sus ojos azules, tan lindo él, tan morfable. Y espero que edites tu tercer libro, porque quiero leerlo y porque quiero verte feliz, de esas felicidades que son de uno nomás, y me da tanto orgullo, de esos orgullos que son de uno nomás, que son para mí, para mi biblioteca, con los libros de María Alicia Di Tella, mi super mamá.
Te quiero Ma, hablamos mañana.

Pintar es un juego serio

  « Me gustan los colores que se funden entre mis manos, como si la vida se derritiera en pequeños ríos de pigmento. Me dejo llevar por líne...